El paciente Gustavo Cerati ha sido intervenido quirúrgicamente para tratar el cuadro de hidrocefalia relacionado a su infarto hemisférico.
La situación actual sigue siendo crítica persistiendo en coma.
Solo se emitirán nuevos partes médicos ante cambios en su condición clínica y la autorización de sus familiares.
Cordialmente,
Dr. Claudio E. Pensa
Director Medico
FLENI
El 16 de mayo, Gustavo Cerati sufrió un accidente cerebro-vascular en Caracas Venezuela, al término de un concierto. Desde entonces se encuentra en estado de coma. El canal TN reveló que los pulmones, el corazón, los riñones y el hígado funcionan correctamente, "pero la función cerebral ha empeorado. Está en estado vegetativo y el deterioro se va marcando de un día a otro".
Ya te lo había tuiteado Gustavo, yo no estoy lista para darte unfollow. Tengo miedo de que te mueras. Y no sé porque tengo miedo, porque yo ni siquiera creo en la muerte. Yo pienso que la muerte es simplemente una transición de un estado de conciencia a otro. El cuerpo se muere, pero el alma, la conciencia sigue. En un plano que no conocemos los que estamos en éste plano. Sin embargo, no quiero que se muera tu cuerpo. Tu cuerpo, me ha dado momentos, que mi cuerpo ha gozado con todos sus sentidos y que han sido parte fundamental de mi paso por éste mundo. (Y no, nunca he cogido con Gustavo, pinches mal pensados.)
Una de las muertes mas dolorosas que tenido que sufrir, fue la de mi abuelo. Y hoy me consuelo pensando, que si yo estoy viva, entonces él también lo está. Porque por mis venas sigue corriendo su sangre. En mi nariz, está la suya, son iguales. En mis genes, que son los mismos que le heredé a mi hijo, está parte de su información. Así que aunque yo muera, los dos seguiremos vivos en mi hijo. Cada vez que lo extraño, me acuerdo de eso.
Hace unas semanas me encontré con el canal de Lisa, la hija de Gustavo, en Youtube: http://www.youtube.com/user/licerati. Es una adolescente. Dicen que hijo de tigre pintito. Ella misma produce y edita sus videos. Ahí, sigue estando Gustavo, despierto, sonriendo, cantando, bailando a Britney Spears…
Me da mucho miedo pensarlo, pero yo creo que lo mejor Gustavo, es que dejes morir ese cuerpo. Ha pasado ya demasiado tiempo desde que estás en coma. Yo no soy doctora, pero creo que si te siguen manteniendo vivo artificialmente y eventualmente, te despiertan artificialmente, lo mas seguro es que tu cuerpo no vuelva a ser el mismo. Y entonces, no solo va a ser doloroso para todos los que te queremos, te a va a doler más a ti. Déjalo ir. Vuelve a la libertad. Ya nos volveremos a encontrar. Eso, tenlo por seguro.
Existe una antigua bendición Celta, que tengo a un lado de la foto de mi abuelo sobre mi altar. Te dedico mi parte favorita:
“Que el camino salga a tu encuentro,
que el viento siempre esté detrás de ti
y la lluvia caiga suave sobre tus campos.
Y hasta que nos volvamos a encontrar,
Que Dios te sostenga suavemente
en la palma de su mano”.
El opuesto al amor no es el odio sino el miedo. Y como yo te amo, elijo no tener más miedo. Tú tampoco tengas miedo de morir. ¿Me lo prometes?
Cerati y amigos. La autora de este texto se ve muy feliz en esta foto.
Jueves 24 de junio, 2010
Steve Jobs ¿Un verdadero Galileo del siglo XXI?
Por Rafael Toriz
Lo que nadie puede negar, bajo ninguna circunstancia, es que se trata de un objeto irresistible: una manzana envenenada que alimenta la lujuria y el deseo. El último invento de Jobs sencillamente es un shock, acaso un giro copernicano. El entramado filosófico y mediático que plantea el iPad es a todas luces sorprendente: el mundo en la palma de la mano.
La realidad textual, musical y las infinitas posibilidades de la foto y el video al alcance de los dedos, un regreso triunfal de la tableta desde los tiempos de Mesopotamia. El iPad nos ofrece el futuro ayer junto con el elegante diseño característico de Mac: una realidad que sólo si somos demasiado cándidos, ricos o estadunidenses podemos avalar sin cortapisas. Las cosas, desde luego, no son tan sencillas; la belleza, nos recuerda la experiencia, entraña siempre abismos particulares.
Es cierto, la informática personal y global está sufriendo cambios cuánticos y decisivos, nos encontramos innegablemente en un enclave neurálgico, vastísimo y veloz pero, ¿qué tanto?
El espejo de las ideas
Desde el momento aurático en que la realidad se volvió una instancia histórica, es decir consciente y mensurable, el mundo quedó divido en opuestos complementarios. Así, el día y la noche guardan una correspondencia y una antinomia similar a la del agua y el vino, lo bueno y lo malo, el ser y la nada, la fama y la infamia, el sauce y el aliso. En ese contexto aún ahora son proverbiales las palabras de Borges cuando aseguró que “todos los hombres nacen aristotélicos o platónicos”, lo que llevaría dicho dimorfismo simbólico hasta nuestros días: el paradigma exclusivista de Steve Jobs o la tumultuosa borregada representada por Bill Gates.
Todos sabemos que, desde los rudimentos de nuestras organizaciones sociales, ha sido necesario diferenciar lo uno de lo otro, ocasionando con ello dispositivos de poder, orientaciones sexuales, formas de gobierno, sistemas económicos y preferencias estéticas: ser humano significa, esencialmente, no ser como otro ser humano (aunque dicha aspiración no sea otra cosa que un delirio de muchedumbres). La necesidad de individuación de nuestra especie, aguijón que también atormenta a los bonobos, es un motor creativo y un acto discriminatorio al mismo tiempo. Los simios, en su animalidad, resuelven sus diferencias con orgiástico sexo. Nosotros, en la nuestra, compramos y compramos.
El pasado 27 de enero el gurú de la hipstericoolización de la cultura dio al mundo un gadget inesperado que –en teoría– está llamado a cambiar la manera en que nos enfrentamos al mundo, fundamentalmente al entramado textual de la existencia (libros, revistas y periódicos), pretensión que bien mirada suena a consigna metafísica o mallarmeana: el universo entero en una tableta cuyas dimensiones recuerdan a aquella donde picamos la cebolla. En lo que no suele repararse es que pese a contar con un soporte maravilloso con el cual enfrentarnos al mundo escrito, ello no avala la calidad de los contenidos. Los buenos libros como los buenos artículos son escritos por buenos escritores y buenos periodistas. Y no hay tu tía.
El último juguete de Jobs aparece como el cuarto invento dentro de una genealogía de genialidades. En 1984 vería la luz la primera Macintosh, una computadora personal que, entre otras cosas, sería la primera en darle al mouse un protagonismo en la ejecución de comandos en lugar de la prehistórica interfaz por línea. Posteriormente, luego de una historia comercial poco fructífera debido a sus elevados costos, a la exclusividad de su software y a la competencia que a finales de ochenta y principios de los noventa representó IBM, la Mac se vería reducida a un objeto de culto sólo apta para algunos pocos iniciados pero sobre todo para aquellos que pudieran pagar el lujo que representaba una computadora con pedigrí.
Al respecto Juan Villoro ha escrito algunas páginas que pintan el panorama de entonces de cuerpo entero: “en aquel tiempo de catacumbas, la PC no tenía ratón. Mac era la opción más práctica, mejor diseñada y mucho más cara. Las razones para escogerla iban del exclusivismo fashion a la superioridad de un códice sobre un trabalenguas”.
En 2001, luego de que el mundo no se acabara, irrumpiría de una vez y para siempre el iPod, ese artefacto discreto que en su momento nadie bajó de un vulgar reproductor de mp3 y que al día de hoy ha demostrado ser toda una revolución tanto en la manera de almacenar música como de distribuirla –ahora no es necesario que los intérpretes tengan un disco completo puesto que cómodamente pueden comercializar temas individuales a través del iTunes y otros dispositivos de descarga–, mandando a la tribuna del olvido no sólo a los discos compactos sino también a los otros reproductores de mp3, que tan pobres resultaron en comparación (al menos estéticamente).
Finalmente en 2007 la gente de Apple se superaría así misma al patentar el iPhone, un teléfono inteligente –aún ahora prohibitivo– con casi las mismas funciones que un satélite sideral.
Es evidente que la magia de Jobs no se reduce exclusivamente al desarrollo de sus productos, puesto que la competencia –encarada en distintas circunstancias por gigantes como Samsung, IBM, Google, Amazon et al– radica en la idea que vende a la par de sus aparatos: el mundo Mac representa un paso exclusivo al empíreo de nuestros días, implica pertenecer a una suerte de cofradía relajada, creativa e intelectual que no se conforma con lo que cualquier asalariado chamagoso tiene en su casa. Como en caso de las zapatillas Nike, las remeras Lacoste o los bolsos Louis Vuitton, los productos de Apple son la llave de habilitación para entrar a un mundo, más pleno y exclusivo. El verdadero talento de Jobs y toda su industria radica en la de ser unos formidables ingenieros de expectativas (y cobrar muy bien por ellas). El slogan popular lo resume bastante bien, “once yo go Mac, you never go back!”, que es como decir “el que conoce lo bueno desprecia lo regular”.
Este punto lleva a preguntarse por algo más profundo, complejo y antiguo: ¿cómo es qué opera la conformación del gusto? y sobre todo ¿cómo consigue imponerse? En un artículo reciente el periodista Steve Lohr del New York Times aseguraba que la rúbrica de Jobs, el hecho de reflejar su personalidad en los objetos que crea, se ve plenamente representada en el elitismo y el individualismo como valores supremos, por la particular elegancia englobada en el Think Different de un hombre que viste jeans sin cinturón, cuellos de tortuga y zapatos deportivos modelo jubilado, lo que mueve a pensar si el gusto entronizado por el mayor accionista individual de The Walt Disney Company –lo suyo, desde luego, es el entretenimiento– tiene por fuerza que ser el estandarte del avant garde, del non plus ultra.
No lo creo. Mi experiencia me dice que las ideas y visiones de mundo suelen imponerse de uno u otro modo en distintos espacios y tiempos, y si particularmente dichas imposiciones vienen en un empaque coqueto y seductor resulta fácil sucumbir a la voluntad y al gusto impostado de los otros, que suelen comprar aditamentos que no necesitan y que jamás utilizarán. Me gustan mucho las manzanas pero, por fortuna, la variedad de frutos tecnológicos es vastísima, y conviven en ella la compota con la cocina molecular y el periódico con el internet: conviven los libros con esos espejitos maravillosos que, pese a su gracia, me recuerdan todo el tiempo lo infinitamente hermoso y genial que es su creador.
Desde luego un análisis del iPad no significa un empoderamiento sensible del Kindle, el Nook o la recientemente anunciada tableta de Google. Si algo les interesa a los comerciantes es precisamente eso, vender a toda costa.
Los tiempos, desde luego, no están para enarbolar visiones apocalípticas –pese a fundadas sospechas nadie puede asegurar todavía si Jobs es el hijo demonio–, sin embargo aún parece muy temprano señalar si estamos ante el Midas del presente, un verdadero Galileo del siglo XXI, o si por el contrario diremos después de unos años que el iPad, como los tornamesas, el 8-track, el walkman o los discos de 3,5 pulgadas, fue en esencia mucho ruido y pocas nueces.
*Ensayista y narrador mexicano, nacido en Xalapa en 1983. Obtuvo el Premio Nacional de Ensayo Carlos Fuentes en 2004. Fue becario de la Fundación para las Letras Mexicanas (2003-2004) y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (2006-2007). Publicó el bestiario Animalia (Universidad de Guanajuato, 2008) con litografías de Édgar Cano.
"Delante de la gente no me mires
no suspires, no me llames
aunque me ames
delante de la gente soy tu amigo
hoy te digo, que castigo
que dolor que dolor..."
¿Es mas importante el dolor de unos
que el de otros? Yo creo que no. ¿Existen personas mas importantes
que otras? Yo creo que no.
Hoy, miles de las mentes mas brillantes
del mundo lloran la partida del gran José Saramago: escritor,
dramaturgo, periodista y Premio Nobel de la Literatura. Pero
#Yoconfieso,
que tendré que llorar con todos los que lo admiramos, pero también
con Joan Sebastian.
Hace cuatro años asesinaron a su hijo
Trigo en Texas, Estados Unidos, y el pasado sábado 12 de junio fue
ejecutado su hijo Juan Sebastián Figueroa González. En medio de
su luto, Joan Sebastian se vio obligado a ofrecer una conferencia de
prensa en su rancho de Teacalco, municipio de Taxco de Alarcón,
Guerrero,
para aclarar las versiones que lo ligan con el narcotráfico por tercera
vez en su vida. Detrás de unos lentes oscuros y con un nudo en la
garganta
dijo: "Yo no estuve presente en el momento preciso que le dieron el
balazo que mató a mi hijo Trigo. Lo tuve en mis brazos cincuenta
minutos,
agonizante, gritando yo auxilio, pidiendo una ambulancia, pidiendo un
policía, y ni en Estados Unidos, mejor dicho, ni en Mission (Texas),
ni en ningún lado, hubo un policía que pudiera venir; cuando realmente
es impresionante, que tanto en Estados Unidos como en muchas partes,
se le sale una flatulencia a un mosco y la policía está inmediatamente
ahí. Pero cuando hay cosas turbias, la policía, las ambulancias, los
ejércitos, no aparecen." El asesino de Trigo Figueroa lleva cuatro
años sin ser localizado.
"El día que mi hijo estaba tendido,
el lunes pasado, mientras yo estaba en luto, con mi hijo tendido, 150
elementos del gobierno, es decir, del ejército, llegaron a éste rancho
para escudriñarlo. Estoy tan de acuerdo, que lamento no haber estado
aquí, para que me revisaran hasta debajo de la lengua." Cuando le
preguntan de que forma está dispuesto a combatir el narcotráfico:
"De la forma que yo combato y puedo combatir el narcotráfico, es
generando empleos. Si el ejército vino, se pudo dar cuenta, de que
traigo 500 hombres armados, sí 500 o más, pero con picos, palas,
machetes.
Traigo hombres armados con martillo y cincel, picando piedra, labrando
un sueño, buscando un México próspero, honrado, trabajador. Eso es
lo que hacemos aquí en éste rancho. Y si le buscan, como les dije,
efectivamente tengo mas propiedades porque he ganado dinero
afortunadamente
para invertir en México."
Le preguntan como va a hacer para
reponerse
y seguir adelante. "No tengo vocación de Santo. No pretendo la Santidad.
Pero después de lo sucedido, después de lo vivido, puedo concluir
que la purificación del alma es un proceso largo y doloroso. Y acepto
con resignación, lo que la vida me mande."
En 1999, Joan fue diagnosticado con
cáncer
en los huesos y lo superó, pero la enfermedad contraatacó en 2007,
un año después del asesinato de Trigo. Según Alejandro Jodorowsky,
el cáncer es el "turbocompresor" que el cerebro inserta para salvarnos
la vida. La enfermedad es la respuesta apropiada del cerebro a un trauma
externo, y forma parte de un programa de supervivencia de la especie.
Una vez resuelto el trauma, el cerebro invierte el orden y el individuo
pasa a la fase de reparación.
Yo no sé si usted es narcotraficante
Sr. Figueroa. Yo no sé si debería usted de apoyar la guerra al
narcotráfico
de Felipe Calderón. Tampoco sé cuantas veces he bailado y cantado
a todo pulmón "Secreto de Amor". Pero lo que si sé, es que si
yo tuviera que hacerle una psicomagia Jodorskiana para sanar su dolor,
lo haría invitándolo a mi casa. Seguramente mi casa no es tan grande
y bella como su rancho en Juliantla. Pero lo que si tiene es mi hombro
para ofrecérselo y que llore hasta que se canse. Y si ejército llega
a catear mi casa, no importa, lo único que encontraran es nuestro
secreto
de amor.
La noche de anoche (27 de mayo del 2010) será inolvidable para mi y creo que para muchos de los que tuvimos la fortuna de asistir al concierto que diera Paul McCartney en México.
Llegué al Foro Sol desde las 7 de la tarde. Pensaba que era demasiado temprano para acercarme pero al llegar a la zona y ver que ya había gente merodeando y estacionándose recordé la máxima de las abuelas y estuve dispuesto a creer que "al que madruga Dios le ayuda".
Los vendedores de plásticos delgaditos bajo el patrón humano y llamados alevosamente "impermeables" ya hacían su "agosto" auxiliados por los negros nubarrones que se cernían sobre la zona y que anunciaban la inminente llegada del diluvio. Prevenido, compré el de a veinte porque los de "a diez nada mas le cubren la espalda joven".
Al acercarse al acceso, los puestos de venta de todo tipo de chucherías, ofrecen playeras, tazas, "caballitos", gorras, encendedores e infinidad de recuerdos. Siempre me ha llamado la atención la capacidad de la planta productiva “no estructurada" que en cuestión de días tiene listas y a la venta infinidad de productos mucho mas variados y económicos que los "productos oficiales". También me pregunto qué harán con todo lo que no se vende...
El nivel de organización logística que ha desarrollado Ocesa para este tipo de eventos no deja de ser admirable. Recuerdo con nostalgia aquellos primeros conciertos a principios de los noventa donde cada evento era una aventura organizativa. Hoy cada detalle, desde el estacionamiento hasta los alimentos, desde la seguridad hasta los baños, está fríamente calculado. Los filtros de seguridad son muchos y fluidos.
Después de caminar un buen trecho sobre la carpeta del autódromo, llegué a la puerta G, de Platino y Platino Plus. Los mercadólogos se empeñan en hacer creer al cliente que el es el mero bueno. Así, unos son "preferentes" pero otros son "platinos y platinos plus", los menos afortunados son únicamente "generales".
A las ocho aun se podían apreciar importantes huecos en el graderío, pero en cosa de 40 minutos aparece la gente de no se dónde y el campo de béisbol transformado en "foro" se llena hasta el copete.
A las nueve en punto, comienzan a ser proyectadas en las dos inmensas pantallas instaladas a los lados del escenario un collage de imágenes sesenteras.
De pronto se apagan las luces y aparece en el escenario Sir Paul McCartney acaso la leyenda viva mas grande de la cultura pop. El concierto arranca con Venus and Mars/Rock Show. A continuación tocan Jet, un clásico de Wings y muy apropiada para calentar conciertos gracias al corillo popero de "uu uu uuu uuuu uuuuuu uuu". Paul dice "hola México, hola chilangoussss".
De golpe y sin aviso previo, suenan los acordes de All my loving y todas mis defensas caen de golpe y me descubro llorando de la emoción "close your eyes and I'll kiss you..." es Paul el de los Beatles cantando a 20 metros de ti. En tu cara. Es muy difícil de explicar la sensación experimentada. A partir de ese momento fui un adolescente prendido y chillón.
Sir Paul baja la emoción con Letting go, pero en seguida suenan las trompetas de Got to get you Into my life y la constatación de que estás en un concierto de los Beatles se materializa. Otra vez para abajo con Highway, un cover de los Fireman (el proyecto de música electrónica que construyó al lado de Martin Glover) y Foxy Lady de Jimmy Hendrix.
"Good evening Mexico City, estamos muy contentos de estar aqui de nuevo, I'm going to speak in english but i'll try to speak some mexican: Fiesta en México!!!!!"
Paul se sienta al piano y dispara The Long and Wining Road. Luego dos éxitos más de Wings Nineteen Hundred And Eighty Five y Let ´Em In.
Paul coge el micrófono y dice en español "esta canción la escribí para Linda pero esta noche es para todos los enamorados" y se arranca con My Love.
El público está prendido y prendiendo sus encendedores. Paul utiliza su capacidad musical para improvisar una canción y llamarla Shine a Light in México City. Aprovecha el momento, en esto que ya se ha convertido en un sube y baja emocional, para soltar I´m Looking Trough You y Two of Us.
Paul McCartney se queda solo en el escenario. El resto de la banda ha hecho mutis. Coge su guitarra acústica y comienza a contar que el y su amigo George se empeñaban en aprender a tocar Bourrée en E minor, una pieza de Bach famosa entre estudiantes de guitarra y que a la larga se convertiría en la base de Blackbird. Mientras toca, una luna llena gigante de utilería desciende al escenario rivalizando con la real que ha aparecido al oriente le la ciudad.
A continuación toca Here Today, la canción que escribió después de la muerte de su amigo John. Las lagrimas aparecen de manera inconsciente en mas de uno incluyendo al de la voz.
Paul sabe que tiene a la audiencia demolida así que toma su mandolina y comienza los acordes alegres de Dance Tonight y la raza se vuelve a prender. Suena Mrs. Vandebilt y todo el Foro corea el “ho he ho”. Antes de que la gente pueda reaccionar suelta Eleanor Rigby.
Paul toma ahora un Ukulele, dice "voy a cantar esta en memoria de mi amigo George" y comienza a interpretar una rara versión de Something, la canción a la que el gran Frank Sinatra llamó “la mejor canción de amor jamás escrita”. En las pantallas, imágenes de George y Paul muy jóvenes y sonrientes. Las lagrimas aparecen de nuevo.
Paul refresca de nuevo con Sing the Changes. Comienzo a adivinar que será el preludio de una nueva espiral emocional, como cuando el carrito de la montaña rusa se aproxima a la bajada gigantesca.
Suenan los acordes de Band on The Run, enorme canción en tres partes in crescendo. La gente corea “baaaand on the ruuun”. Al terminar Paul anuncia que la siguiente canción nunca se había cantado en vivo hasta este tour y suena Obla-Di Obla-Da creando uno de los momentos mas sublimes de la noche. Niños y septuagenarios corean la canción que parece más bien un divertimento, un ejercicio lúdico rockero. Sin dejar que la gente baje la guardia suena Back in the USSR y aquello ya es ahora sí, una Fiesta en México. Siguen I´ve Got A Feeling y Paperbackwriter de los Beatles.
Suenan los acordes de A day in Life esa oda psicodélica de letra surrealista y mezcla el final con Give Peace a Chance, el himno pacifista que compusiera John Lennon y que diera a conocer en una de sus encamadas con Yoko en un hotel de Amsterdam en 1969. En la parte posterior del escenario aparece un inmenso símbolo de la paz.
Paul McCartney se sienta entonces de nuevo al piano y se comienzan a escuchar los acordes de Let it Be otro ícono musical de los sesentas. La audiencia es transportada mágicamente a la época donde la lucha por el amor y la paz eran la columna vertebral de todo. A continuación la energética Live and Let Die acompañada de fuegos artificiales y explosiones controladas. Para rematar la tanda, McCartney toca Hey Jude y el Foro Sol y sus 65, 000 gargantas se convierten en una sola voz que corea “na, na, na, na, na na naaaaaa” Simplemente impresionante y emocionante.
Paul y su banda abandonan por primera vez el escenario. Primer encore. La gente grita “otra, otra” y “Paul, Paul, Paul…”
McCartney regresa al escenario ondeando una enorme bandera de México mientras otro integrante de la banda porta la Union Jack, insignia del Reino Unido. Son las 11:32 y esto parece que no va a terminar pronto. El hombre de 68 años, vegetariano hace mas de 40, lleva mas de dos horas y media derrochando energía como un muchacho veinteañero. Canta Day Tripper seguida de Lady Madonna. Entonces pide a una chica de la audiencia que suba a bailar al escenario mientras interpreta Get Back. Nuevamente el Foro está a punto de caer. Los músicos abandonan el escenario. Segundo encore.
La banda regresa al cabo de unos pocos segundos. Suena Yesterday y los pocos que aún quedaban estoicos sucumben ante la magia de la beatlemanía. Lagrimas a la izquierda y a la derecha. Para bajar los ánimos toca Helter Skelter esa “diabólica” canción que inspirara a Charles Manson a cometer el homicidio que lo volvería trágicamente famoso.
Se acerca el final. Puede sentirse. Las cosas están “vistas para sentencia”. Paul agradece a su personal de apoyo. Agradece a la audiencia y se arranca con Seargent Pepper Lonely Hearts Club Band, la canción homónima del disco que transformaría para siempre la música popular y la industria discográfica mundial. Paul liga esta canción con The End, la última canción del último disco de los Beatles que dice en su parte última: “…y al final, el amor que te llevas es igual al amor que hiciste”. Termina el concierto entre miles de papelitos verdes, blancos y rojos…. Paul firma algunos autógrafos y recibe una playera de la selección nacional.
Las luces se encienden, la gente comienza a salir de estupor. El Foro se vacía. En el alma queda una sensación extraña de alegría y melancolía. Quizás sea la última vez que McCartney haga gira. El tiempo no perdona. Sin embargo la primera vez, aunque quizás sea la última, jamás se olvidará.